—¡Oh por Dios!— Exclama una camarera al ver la situación —¡Le está dando un infartó, llamen a la ambulancia
Sebastián se puso en alerta. Se agacha quedando de rodillas en el suelo, y luego empieza hacer compresiones en el pecho de Camelia.
—¡Llamen a la ambulancia!— se apresura a decir mientras continúa
—ya viene en camino señor— informa el camarero que los atendió
—¡No te mueras!— continúa Sebastián y ella deja de temblar
Todo fue tan rápido, tan trágico, que Sebastián va en su auto siguiend