—no lo hagas— súplica ella al observar que Parrow está mirando sus labios
A ambos se les hace agua la boca, por sentirse. —ya lo hablamos Sebastián— susurra Anastasia, su piel se erizo tanto que sus pezones endurecieron
Parrow batalla en su interior, porque quiere hacerlo, pero su madre le aconsejo darle espacio. Él suspira con pesadez y la ayuda a retomar su compostura.
Ana hace resonar su garganta y luego, acomoda su vestimenta. —bien... amm pienso que la idea es buena, necesito ir al baño