Hemos sido criadas en una familia católica y muy religiosa. Vamos a la iglesia más de tres veces por semana y cada vez que mis padres vienen de viaje, vamos todos juntos a rezar, a agradecerle a Dios todo el éxito que están teniendo en su fábrica de textiles y por permitirnos vivir en una nueva mansión aquí en el tranquilo y solitario distrito de Belgravia.
Mis padres no mueven un pie sin agradecerle a los santos y querubines, no llevan un bocado de comida a su boca sin agradecerle a Dios y has