—Buenos días... —Me susurra al oído con la voz ronca y despierto casi de inmediato con una sonrisa en los labios.
—Buenos días —respondo.
Atraigo su cuerpo desnudo hacia mi pecho y rodeo su cintura con mi brazo. Ella roza mi vientre con sus dedos.
—¿Hacemos el almuerzo juntos? Se nos hizo casi medio día. —Suelta una risita traviesa.
—Claro. —Me aclaro la garganta—. Te ves radiante hoy, mi hermosa.
Me mira y puedo ver el sonrojo en sus mejillas, bate sus largas pestañas con bastante ánimo.
—Grac