—¿Ya no viviré con ustedes? —Fue la pregunta que hizo Emma a Lolita en la mañana del día siguiente de la despedida. Los ojos de la pequeña se hallaban cubiertos de lágrimas.
Lolita la abrazó y acarició su rubia cabellera.
—Siempre vivirás con nosotros, la señora Cassandra es la tía de tu mamá, y desea conocerte —mencionó con calidez—, ella está dispuesta a dar la firma para que nosotros te adoptemos.
Emma retiró su rostro del pecho de su madre y la miró a los ojos.
—¿No me mientes? —cues