Alex resopló, inspiró profundo, se metió al baño a mojarse el rostro, y esperar que su dolorosa erección, bajara, y luego mientras Lolita se maquillaba los labios, él fue a abrir la puerta.
—Venimos por la novia —dijo Mafer sonriente, enfundada en corto y atrevido vestido rojo.
—En cinco minutos está lista —indicó él, y dejó a su prima pasar a la sala.
Instantes después María Dolores apareció reluciente, sonrió al ver a Mafer, las distinguía porque la joven tenía el cabello más corto y lucía