—Hola —saludó. —¿Cómo están las cosas por allá?
Óscar resopló al otro lado de la línea, se aclaró la garganta y le comentó lo sucedido con Lolita.
—Nosotros estamos al pendiente de ella, no la vamos a dejar sola —informó.
Alex palideció por completo al escuchar la noticia, y sintió como la adrenalina corrió por sus venas. Salió a la terraza por el temor que tenía de que hubiera micrófonos instalados en el interior de su apartamento, y así hablar con calma.
—¡Mal nacido! —rugió. —¿No se ca