Alejandro resopló, se llevó las manos al cabello, y se dirigió hasta la dirección que le dio su ex amigo, instantes después frunció el ceño al darse cuenta de que lo esperaba en una delegación de policía.
Bajo del auto extrañado, y se aproximó a Andrew.
—¿Qué pretendes? —indagó.
—Demostrarte que soy tu amigo, y que te han estado engañando —contestó el pelinegro.
Alex plantó sus ojos en aquel hombre, y de inmediato ingresaron al despacho de un agente.
—Señor Vidal, buenas noches, soy el