Chicago, Illinois.
Alexa miró con ternura como sus compañeros se despedían de sus padres con abrazos y besos, anhelaba en algún momento percibir aquella calidez; sin embargo, en su caso no era así, a su madre no le gustaba que la tocara, siempre la regañaba diciendo que la iba a ensuciar.
La pequeña parpadeó, y se despidió agitando su manita de la niñera, muy pocas veces su mamá la iba a dejar en la escuela.
Sus ojitos azules se cristalizaron al ver a sus compañeras de la mano de sus padres,