Irene frunció el ceño en un instante.
Pero ella también reaccionó rápidamente.
Esta debía ser la madre de esa chica fanática, ¿verdad?
De repente, le pareció sumamente ridículo.
Ella era la víctima, ¿por qué parecía que todos pensaban que era ella quien había hecho algo malo?
¿Acaso tenía que perdonar para estar en lo correcto?
¿Y quién pagaría por los daños que ella había sufrido?
Un destello de dolor cruzó los ojos de Irene.
—Señora, ¡por favor suélteme! Y levántese, no puedo aceptar su revere