—Me va a embarazar con esa mirada dura.
Violetta muerde su lengua mientras Deb mira fijamente a Dante.
No son celos.
No está celosa.
Aun así, Violetta considera si será o no será de muy mala educación abalanzarse sobre su mejor amiga y exigirle que deje de comerse a Dante con los ojos.
—Cielos. ¡Cielos! Quiero que me haga un bebé —susurra Deborah sin ser muy discreta, a pesar de que el hombre no puede oírla cotorrear lascivamente sobre su cuerpo musculoso y su mirada fría.
Es cierto que Dante no