Violetta cumple su advertencia, con la cabeza en alto. No lo vuelve a buscar, ni a meterse en lo que no le incumbe. Aunque Dante continúa apareciéndose en su casa y reuniéndose con Marcus, Violetta pasa de largo su presencia como si esta hubiera dejado de existir para ella en el momento que la rechazó.
Si está en el estudio de su padre, no voltea a verlo, simplemente lo saluda como si estuviera hablándole a la pared.
—Cariño, ¿te quedas a cenar conmigo y con Dante? —pregunta Marcus una vez.
Esa