"Jack." La voz de Santiago cortó el silencio como un cuchillo. Chasqueó los dedos una vez, el sonido nítido en el aire quieto.
Jack no dudó. Dio un paso adelante, con movimientos precisos y firmes. En sus manos, sostenía su tableta, cuya pantalla brillaba azul en la tenue luz de la habitación. La giró lenta y deliberadamente, inclinándose para que Sage pudiera ver con claridad. La grabación comenzó a reproducirse, con el sonido tan alto que todos en la sala podían oírlo.
Sage se inclinó hacia a