Punto de vista de Santiago
El rascacielos se alzaba sobre el cielo, con sus cristales y paredes, fríos y hostiles, mientras observaba la agitación de la ciudad desde abajo. Gotas de rocío se deslizaban por los cristales, trazando caminos a través del hollín matutino.
Entré al edificio; el personal me abrió el paso con gestos y saludos. Mis pasos se apresuraron hacia mi oficina, seguida de Jack, acercándome.
"Tráeme una taza de té caliente", le dije a Jack, deslizando la puerta al entrar en mi o