Punto de vista de Santiago
Un día, eso fue todo. Pero se posó sobre mi pecho como algo más pesado que el tiempo, presionando con cada kilómetro que recorríamos, haciéndose notar en el espacio entre mis costillas, hasta que respirar se convirtió en algo que tenía que pensar hacer, en lugar de algo que simplemente sucedía.
Sentí los latidos de mi corazón durante todo el trayecto desde el hospital. Mantuve la vista fija en la carretera, en la franja de ciudad visible más allá del parabrisas, en la