Rebeca:
—Sí.
Carolina:
—¿Así que hay tanta gente que celebra la fiesta para ti?
Sin esperar a que respondiera, Carolina corrió con curiosidad a verlas.
—Esta es... de Romeo, esta no tiene nombre...
Justo cuando se disponía a ver quién había enviado el tercer ramo, a Carolina se le ocurrió algo de repente, giró la cabeza y le preguntó a Rebeca:
—Mamá, ¿quién es Romeo? ¿Es tu amigo?
Rebeca mantuvo la compostura, asintió y dijo:
—Sí, es mi amigo.
Luego cambió de tema:
—Carol, ¿querés salir a jugar