—Hola, señor Cadenas.
Al ver que el señor Cadenas se acercaba, José y Natalia le estrecharon cortésmente la mano e intercambiaron cumplidos: —Señor Cadenas, ¿está charlando de negocios con el señor Figueras?
—Sí, el señor Figueras tiene unos proyectos que me interesan, así que he venido a hablar con él.
Al ver que Cristian y Rebeca se quedaban quietos y no se acercaban, José dio un respingo, pero en realidad no le importó.
El señor Cadenas, ajeno a lo que pasaba realmente, pensó que había algo e