Rebeca sabía que él no le permitiría acercarse a su estudio, así que le esperó en su dormitorio mientras leía un libro.
Logan no volvió a su habitación hasta cerca de la una de la madrugada.
Al verle regresar, Rebeca dejó su libro y miró hacia él, Logan la vio y preguntó con voz débil: —¿Ocurre algo?
Sin ser pedante, Rebeca fue directa al grano y dijo: —He oído que dentro de un par de días hay una subasta benéfica en Vaymal...
Logan se quitó con elegancia la corbata del cuello, la miró y dijo: —