Rebeca se tapó ligeramente la nariz y volvió a dejar la mano caer como si nada hubiera pasado, dando un pequeño paso atrás ligeramente y separándose de él.
Logan no pareció darse cuenta de su serie de movimientos, tomó la invitación, la abrió y la miró: —¿Cumple sus setenta?
Rebeca: —Sí. —Llegando a esto, no le preguntó si estaba libre ni le rogó si podía dedicarle algo de tiempo para venir al cumpleaños, como había hecho antes, sino que simplemente le dijo: —Díselo a papá y mamá por mí.
No se s