Martin y Romano descendieron frente al Rosa del Mar Club, luciendo sus camisas Versace y sus pantalones PT Torino.
Eran hombres prepotentes, narcisistas que creían que el mundo les pertenecía, con un gran ego infundado.
—Sergio cuñadito, que gusto verte.
Martin palmeo el hombro de Sergio que se encontraba en la barra del club. Había tenido que asistir aquella noche porque llegaría un cliente importante para la cadena.
—No puedo decir lo mismo ¿Y que te trae a Mallorca? — Sergio respondió con