Manuel se sentó frente a su computadora con el corazón, latiéndole con fuerza.
Su respiración se hizo lenta, controlada, mientras sus dedos temblorosos recorrían el teclado.
Y entonces, lo vio todo.
La pantalla se iluminó.
Dentro, un archivo de video con fecha reciente.
Lo abrió, y lo que vio hizo que una sonrisa amarga y satisfecha se dibujara en sus labios.
—Martín… estás cavando un pozo del que no te dejaré salir jamás —susurró con una calma peligrosa.
Esa noche casi no durmió, pero por prim