Me quedé estática, sus frías palabras habían causado la desconexión del cerebro con otras partes del cuerpo. Mi mundo comenzó a derrumbarse y yo asistía, impactada, como protagonista al evento. Mis miedos aceleraban el corazón agrietado. No... otra vez no. ¿ Por qué cuando la felicidad tocaba a mi puerta el destino le impedía la entrada?
- Es Elizabet, cariño - dijo Amara apenada.
Lo miré con ilusión, pensando que, en cualquier momento, se retractaría, pediría perdón y me estrecharía en sus