Sentí que me arrastraban por una pendiente y las piedras hacían estragos en mi piel. El cansancio que experimenté, aún en el sueño, fue perturbador. Quería despertar, pero, mi organismo agotado por los últimos acontecimientos, tenía otros planes. Finalmente abrí los ojos abrumada y, al ver a Jerry, pregunté con angustia.
- ¿Y mi bebé?
- No te preocupes, mi ángel, el bebé es un luchador, como su madre y está bien, aunque debes guardar reposo.
Sonreí, orgullosa de mi pequeño, se había aferr