JOHN FOSTER
Abrí los ojos y me estiré en la cama, escuchando como cada vértebra de mi espalda tronaba. Cuando giré para buscar a Avril a mi lado, no estaba. Me levanté presuroso y me quedé congelado en cuanto la encontré pegada a la ventana, viendo a través del cristal. Cuando giró hacia mí me ofreció una sonrisa escueta.
Se veía mejor que el día anterior, pero aún tenía ese tinte de tristeza en su sonrisa y en su mirada taciturna. Me acerqué lentamente y acaricié sus cabellos con inmenso ca