AVRIL STEEL
—Listo… parece que con esto será suficiente —dijo John regresándome al presente. Se inclinó, tomando mi tobillo y apoyándolo sobre su muslo. Me puso la zapatilla con sumo cuidado mientras sus manos ardían al tomar mi tobillo y mi pantorrilla.
No pude evitar sonrojarme en cuanto su mirada se levantó hacia mí. Aún así, estaba más llena de dudas que de vergüenza. —¿Dónde estuviste? ¿Por qué desapareciste sin despedirte?
Desvió la mirada y frunció el ceño. No parecía querer hablar.