Mundo ficciónIniciar sesiónEl cuerpo de Cristina cayó en los brazos de Salvador, inerte, sin un solo signo de reacción.
—¡Cristina! —la llamó, con una voz que no parecía suya.Su respiración se volvió irregular mientras la sostenía por los hombros, intentando hacerla reaccionar. El rostro de ella estaba pálido, helado, completamente ajeno a la vida.—¡Vamos, mírame! —exigió, agitándola con desesperación contenida—. ¡Despierta!Pero no hubo respuesta.






