Mundo ficciónIniciar sesiónAquello debió haber sido un malentendido absurdo y sin sentido.
¿Qué hacía ahí Mónica? ¿Quién la había invitado? Pero lo más importante: ¿cómo demonios había entrado?Las respuestas a esas preguntas no tardaron en revelarse cuando todos vieron la mano que se extendía para invitarla a tomar asiento.Durante unos segundos, toda la atención se centró en ellos. Luego, Salvador volvió a tomar la palabra frente a las cámaras:—Yo lo recibiré con gusto, si mi esposa me






