Mundo ficciónIniciar sesión—¿Estás segura de querer ir a clases, mi niña? —preguntó en cuclillas, acomodándole un mechón detrás de la oreja.
Valentina asintió con una sonrisa tan sincera que parecía iluminar incluso el gris de la vereda.—Sí, mami. Ya me siento mucho mejor, de verdad. Mis amiguitos y mi maestra ya me están esperando.El optimismo de la pequeña parecía contagioso. Cristina no pudo evitar sonreír, acariciar su mejilla y luego mirar a la maestra que esperaba en la






