Mundo ficciónIniciar sesiónAl día siguiente, Salvador despertó mucho más temprano de lo habitual. No había dormido profundamente; su mente había estado dando vueltas entre recuerdos, palabras mal dichas y silencios que aún pesaban. Permaneció unos segundos mirando el techo, respirando con lentitud, hasta que decidió incorporarse. Se colocó una bata sin hacer ruido y, al abrir la puerta de su habitación, algo inesperado lo detuvo en seco.
Un aroma cálido, envolvente, delicioso.No era el olor






