Ya ha pasado una semana desde que todo acabó. Hemos estado tranquilos, viajando del pueblo a la casa. David nos ha ayudado a Alejandro y a mí en las instalaciones nuevas de la empresa. Se ha remodelado gran parte, los empleados están ayudando, pues no querían quedar sin trabajar.
-¿Qué tal va todo? -pregunté a los chicos-. Les he traído merienda.
-Hola, jefa -dice uno de ellos sonriendo-. ¿Cómo ha estado? ¿Qué le parece?
-Está quedando muy bien -le devuelvo la sonrisa-. ¿Dónde está mi hermano?