No supe cuando, pero ahora era Raquel quien contaba su historia. Elliot estaba a su lado, viéndola con todo el amor del mundo.
David también estaba a mi lado. Había dejado de hablar por teléfono y me tomó la mano al sentarse. Observaba detenidamente a su cuñada al igual que yo. Justo en ese momento llegaron Alejandro y mi cuñada.
-¿De qué hablan? -pregunta él.
-Escuchamos la historia de Elliot y Raquel -digo fascinada.
-Si no les molesta -dice al sentarse-. Quisiéramos también escucharla