―Así de confirmada, no. Pero fue el momento que utilizó, el detalle: ahora te pido que nos casemos porque se supone que quiero compartir el resto de mi vida contigo, pero como te vas a casa de tus padres lo celebro con otra en nuestra cama. No, no pude perdonarle esa infidelidad. Y le había perdonado que me dejara colgada muchas veces para irse de juerga con sus amigos. Que apenas nos viéramos porque le encanta la noche y no quería renunciar a un trabajo de relaciones públicas en una discoteca,