Promesas bajo fuego
El sonido constante del monitor cardíaco era lo único estable en la habitación del hospital.
Kendra tenía la mirada perdida en el techo blanco, una mano descansaba sobre su vientre, todavía plano, pero que ya albergaba la vida que cambiaría todo.
La puerta se abrió sin que ella mirara.
—Sabía que te encontraría despierta —la voz de Rowan hizo que su corazón latiera más fuerte, entró despacio, despeinado, ojeroso, vulnerable como nunca antes lo había visto.
—Vete —susurró ell