Desesperada
Kendra, cuando reacciona de lo que está pasando, se da cuenta de que no es un sueño, reconoce que se equivocó; aunque sienta que ama a Rowan, está Eliot en el medio. Empuja a Rowan y sale corriendo.
—¡Espera, Kendra! —Rowan la llama, pero ella, en medio de la desesperación, corre hacia la salida, la alcanza y la toma del brazo.
—Déjame, suéltame, por favor —le suplica con dolor, Rowan la ve llorar y siente su desesperación y la deja ir.
Ella se lleva la mano a la boca para contener el llanto y corre a la salida.
Stuart, que la seguía, corre detrás de ella.
Isabella también presenció la escena y sabe que algo sucedió en ese despacho.
—Kendra, espera —Oniel trata de ayudarla, pero en su desesperación Kendra no lo oye, ella busca un taxi y cuando ve uno, lo toma sin pensar.
—Me lleva a la calle Montiel noventa y seis en el sector diez, por favor, mientras lloraba de camino a casa, se da cuenta de que dejó su bolso en el sector VIP y no tiene las llaves de su casa, ni su bille