Desesperada
Kendra, cuando reacciona de lo que está pasando, se da cuenta de que no es un sueño, reconoce que se equivocó; aunque sienta que ama a Rowan, está Eliot en el medio. Empuja a Rowan y sale corriendo.
—¡Espera, Kendra! —Rowan la llama, pero ella, en medio de la desesperación, corre hacia la salida, la alcanza y la toma del brazo.
—Déjame, suéltame, por favor —le suplica con dolor, Rowan la ve llorar y siente su desesperación y la deja ir.
Ella se lleva la mano a la boca para contener