Capítulo IV - Ellos
Emanuel observa a Vanesa con algo de preocupación. Ella abre los ojos y sus miradas se cruzan como si nunca se hubieran separado.
—¿Ema?
Vanesa se queda mirando alrededor, mareada. No sabe dónde está ni qué día es.
—Sí, soy yo.
Responde él, y ella sonríe de una manera única.
—Sos vos y yo soy yo.
Ella está tratando de salir de la confusión. Emanuel se ríe y la besa en los labios. Ella se sonroja y, aunque no lo detiene, pone los brazos para que no se acerque demasiado. Esta