Capítulo III - Emanuel
La vi tan frágil que me sorprendió. La desvestí con cuidado, la llevé a la ducha y limpié su cuerpo. Cuando terminé, la saqué envuelta en una toalla y la llevé hasta la cama. La cubrí con una manta, y antes de apartarme, le saqué una foto. Su rostro tenía esa hinchazón inconfundible de quien ha llorado demasiado. Pero… ¿Por qué estaba tan mal?
El paciente no iba a sobrevivir, y Vanesa es lo bastante inteligente para saber que hizo todo lo posible. No era eso lo que la lle