Capítulo IV - Vanesa
Me quedo sola en el departamento de Emanuel y después de desayunar y lavar los platos me siento mejor. No tengo mi computadora para terminar mi trabajo, así que agarro la suya. Al encenderla, me pide contraseña. Claro… Él siempre con sus claves. Recuerdo la que usé para desbloquear su celular una vez y la escribo, pero no funciona. Obvio. Emanuel jamás repetiría una contraseña, con lo obsesivo y detallista que es.
Los sistemas de contraseñas de las computadoras de esa marca