El espejo le mostró su reflejo. Desde aquel incidente que cambió su vida y la percepción sobre cómo vivirla, no pasó un solo día en el que al observarse no diera infinitas gracias por el regalo de estar ahí. Ya no era la misma mujer de años atrás, los años pasaron y las arrugas asomaban a su semblante. Su vanidad se mantuvo con el pasar del tiempo, y no podía negar que, el pequeño vicio por las visitas al cirujano, ayudó para que aquel día se viera mucho más joven. Sus ojos azules seguían mante