Mundo ficciónIniciar sesiónTerminamos de desayunar en silencio. Ninguno de los dos dijo nada mientras comía el revoltillo de huevos ni tampoco cuando Vicky nos sirvió jugo en los vasos que ella misma buscó en uno de los gabinetes de la cocina. No hablamos. Era como si estuviésemos viviendo en un mundo donde no viviéramos separados. Como si todo fuera parte de algo distinto, superior, magnifico. Ella se comportaba con soltura, como si perteneciera al lugar y







