Adara Santoro
—Adara—me agitan
Frunzo el ceño molesta mientras me acomodaba en la cama bastante agotada, todo me dolía y aún tenía sueño.
—Adara, ya despierta—insisten
Abro los ojos pesadamente y llevo mi mano hacia ellos, me los froto tratando de despertar y miró hacia el frente donde Zaria me miraba fijamente.
—Ya era hora—suspira—es más de medio día
—¿Como?—la voz me sale rasposa
—Son casi las dos se la tarde y tú sigues durmiendo—dice Zaria acomodándose a mi lado
—Ay dios—me quejo
—¿Cómo es