12 de abril de 2018
Frente un gran tocador estaban a mi alrededor tres mujeres que se encargaban de maquillarme y peinarme para la ceremonia, los nervios los tenía a mil mientras que mis ganas de llorar aumentaban.
Había recibido tres regaños de una de las estilistas por la caída de mis lágrimas, a pesar de que trataba de no que esto no me ganará, todo me resultaba imposible. Era muy difícil todo.
—Por favor deja de llorar que el maquillaje se corre—pide por cuarta vez
—Perdón—susurro
Seca mi l