No hay nada en esta tierra más valioso que ser agraciado con una amistad verdadera.
Santo Tomás de Aquino
En las inmediaciones del salón comedor un príncipe se hallaba apoyado en una de las paredes y al verme una sonrisa pícara curvo sus labios, le sonreí en forma de respuesta porque más allá de lo que sucediendo en el baño, él no tenía la culpa de que muchas de las mujeres que están detrás de su persona, fueran unas locas y además gracias a ellas pude sentir por primera vez un indicio de mi lo