En las garras del dolor: La batalla contra el sufrimiento
Una semana después, el día resplandecía con un sol radiante que no lograba arrancarle una sonrisa a Verónica. Sentada en la terraza, su rutina se había tornado en un ciclo de melancolía y resignación desde la partida de Dorothea. La presencia de Antonio solo añadía sombras a su día.
Mientras su mirada se perdía en el horizonte, Julia se acercó con una bandeja y una taza de té. Su voz era un susurro de tristeza.
—Señora, le he traído el t