La luz del sol se filtraba a través de las ramas extensas de los grandes árboles que rodeaban la aldea, creando un mosaico encantador de sombras danzantes sobre el suelo. Selene, a punto de cumplir 17 años, se sentía inquieta. Era un día especial; no solo estaba cerca de dar el paso hacia la adultez, sino que en el aire flotaba una atmósfera de cambio y expectativa. En lo más profundo de su corazón, una chispa de emoción brillaba intensamente, prometiendo que ese día podría depararle sorpresas.