Me muevo en la cama, aún agotada, son las 7:00 de la mañana y las responsabilidades de la nueva jornada me esperan. Realizo mi ritual mañanero y salgo, tratando de mostrar mi mejor semblante.
Al llegar al consultorio, en la puerta, decidido, pero ansioso, me espera el chico de la cafetería con su imponente presencia.
- Buenos días - Saluda alegre al verme.
- Buenos días - respondo - ¿Cómo encontraste la clínica?
- Me dijiste que estaba cerca y averigüé - y, con expresión nerviosa, agre