Me sentí mal del estómago y abrí la boca para seguir discutiendo, pero fui interrumpida.
—Eh… chicas —nos llamó Irene, mirando su teléfono con una expresión de asco.
Nan se inclinó para ver qué llamó la atención de Irene.
—Dios mío —jadeó Nan—. ¿Esa es Lila?
Me acerqué y me incliné sobre el otro hombro de Irene para ver la pantalla.
Lila ocupaba el centro de la pantalla haciendo una transmisión en vivo, con miles de espectadores. Se encontraba sentada frente a un tocador, aplicándose maquillaje