Punto de vista de Gavin.
Diez años después.
—¡Ryder! ¡Necesito que te pongas los zapatos ahora mismo! —gritó Judy desde la parte inferior de las escaleras.
Se dio la vuelta y al instante, entrecerró los ojos al ver a nuestra pequeña hija, que acababa de salir de la cocina.
—Casey, cariño. ¿Qué tienes en la cara? —preguntó Judy, la preocupación era evidente en su voz.
La niña de 5 años solo sonrió y se chupó los dedos.
—Chocolate —respondió con una sonrisa de satisfacción en el rostro.