Irene hacía todo lo posible por no mirar a Erik, pero él no lograba evitar que sus ojos se desviaran hacia ella. Vi sus mejillas enrojecerse, y sentí un nudo en el pecho.
Quería dominar la magia y volverme realmente buena en ello, para poder ayudar a Irene, quería romper su vínculo con Chuck para que finalmente pudiera ver a Erik como su verdadera pareja.
Ella se merecía eso, y me frustraba no poder ayudarla todavía.
—Eres la pareja destinada de Gavin —dijo Erik, aclarándose la garganta cuando al logró apartar la mirada del perfil de Irene—. Eso significa que naciste para ser Luna, la Diosa no se equivoca.
—Tiene razón —añadió Nan, asintiendo con aprobación—. Nunca se equivoca. Te eligió como la pareja de Gavin y como la Luna de su manada, también como la madre de sus hijos. Puedes con esto, y no estás sola.
Les sonreí y apoyé la cabeza en el hombro de Nan. —Gracias, chicos.
Irene empezó a levantarse.
—Voy a subir un momento... —alcanzó a decir, pero Nan la sujetó del brazo y la obligó