Punto de vista de Gavin
Los olí antes de escucharlos, y en el acto supe que algo andaba mal.
Los forasteros no solían acercarse tanto a mi territorio, al menos no así, no de esa manera, y desde luego no sin ganas de morir. Tampoco se movían con un propósito tan claro.
Estos no vagaban ni buscaban comida, sino que iban directo a mi maldita casa.
Corrí y cambié de forma en plena carrera. Mis músculos se contrajeron, mis huesos se reacomodaron y mi lobo tomó el control de inmediato. La vista se me agudizó y los olores estallaron en mi nariz. Eran dos forasteros machos, mal alimentados y desesperados.
Un gruñido me arrancó la garganta, fue tan potente que resonó por todo el patio.
No fui el único que los percibió; Erik estaba allí, junto con varios de mis Gammas listos para pelear. Me volví hacia Erik, con los ojos de mi lobo ardiendo de furia contenida.
—Necesito que revises a Judy —le indiqué—. También a Irene y a Matt, tengo que asegurarme de que mi familia esté a salvo. Hay Gammas dent