Lo primero que llamó la atención de Shelly fue el evidente estado de aquella muchacha: tenía un enorme vientre de embarazada, estaba a punto de dar a luz. Respiraba con dificultad, con el rostro contraído por el dolor físico y la angustia emocional. Shelly se preguntó si ya había entrado en trabajo de parto y, de ser así… ¿por qué no la habían llevado a una habitación todavía?
El hospital se encontraba en territorio neutral. No era el mejor lugar, pero quedaba lo bastante lejos de la Manada Luna